Hay nueve tipos de compatibilidad, cada uno con su fuerza, su veneno y su antídoto. El informe «La Vida en Pareja» os muestra a cuál de los nueve tipos corresponde vuestra relación, qué mantiene viva la relación y qué la va desgastando sin que os deis cuenta.
Hace mucho que uno de los dos no se siente reconocido, y los platos son solo el sitio por donde eso sale a la superficie.
Nunca se han puesto de acuerdo sobre el rumbo que quieren seguir juntos, y los platos son la excusa para discutir de otra cosa.
Los consejos de pareja que encuentras por todas partes están escritos como si existiera una sola enfermedad y un solo tratamiento. Hablad más. Pasad más tiempo juntos. Estad más pendientes el uno del otro.
Esos consejos no están mal, solo se recetan al azar, y un tratamiento correcto para la enfermedad de otro no cura a nadie.
Hay relaciones en las que “vamos a hablar más” es justo lo que hace falta, porque esa relación se mantiene viva a través de la conversación. Y hay relaciones en las que hablar más es lo último que necesitan, porque dos personas que se asfixian mutuamente necesitan aire, no otra conversación.
La compatibilidad se calcula a partir del día en que nació cada uno, porque el día de nacimiento da la vibración interior, es decir, la relación que cada persona tiene consigo misma. Sumas las dos vibraciones; si el resultado pasa de 10, sumas sus cifras hasta que quede en 10 o menos, y lo divides entre dos, porque en esta relación sois dos personas.
No es mística ni adivinación. Son tres operaciones que puedes comprobar tú mismo en una hoja de papel.
Cada una de las nueve es una relación completamente distinta de las otras ocho.
En una, el núcleo que coordina las cosas es el hombre, y la relación se apaga en el momento en que desaparece la pasión.
En otra, el núcleo es la mujer, y la relación muere de palabras lanzadas sin pensar y de promesas incumplidas.
En una, se empieza con lo mínimo y se acaba construyendo un imperio, pero los dos pueden acabar siendo solo socios de un proyecto común y olvidarse de tocarse.
En otra, los dos son geniales juntos mientras viajan y se vuelven insoportables en cuanto se quedan quietos.
En vuestra interpretación, vuestro número recibe un capítulo entero: qué tipo de relación es, quién marca la dirección, qué puntos fuertes tenéis ya y cuál es la forma concreta en la que vuestra relación se puede estropear.
Cuatro de los nueve resultados tienen decimales: 1,5; 2,5; 3,5 y 4,5. Romeo los llama «compatibilidades con coma», en referencia a una expresión rumana que lleva años oyendo en consulta, “en nuestra relación algo sale con coma”, que indica que algo no acaba de encajar. Y resulta que la expresión es literalmente cierta.
La coma significa 5, y el 5 en numerología es el número de la autoestima. En las relaciones con coma, los dos tienden a pisar, sin querer, justo ahí. Con palabras, con silencios, con comparaciones, con el tono con el que se pide algo trivial.
Lo que pasa después es siempre igual. Aquel a quien le han tocado la autoestima se retira. Deja de tirar, deja de luchar, deja de importarle. Desde fuera parece que se ha enfriado; por dentro, esa persona solo tiene miedo.
Cada una de las cuatro comas golpea en un sitio distinto.
Se pierde la identidad. Los dos dejan de reconocerse a sí mismos como hombre y como mujer.
Golpea el tono. Una frase trivial, dicha con prisa, puede mantener el enfado durante días.
Golpea la comparación, cuando uno hace que el otro se sienta menos listo.
La invalidación ni siquiera se dice. Se vive en silencio, como aburrimiento y costumbre.
El método señala cuatro necesidades fundamentales en cualquier relación, y en las compatibilidades con coma se vuelven críticas, porque descuidarlas puede deteriorar la relación. La interpretación os las aplica a vuestro número: validación, pertenencia, importancia, afecto. Cada uno de vosotros tiene que sentir que es visto, que pertenece a esta pareja, que es importante para el otro y que recibe el amor en la forma en que él lo siente, no en la forma en que a ti te resulta fácil darlo.
Las cinco compatibilidades sin coma tienen otra vulnerabilidad, igual de real. El punto débil ya no es la autoestima, es la chispa. La relación sigue adelante, nadie tiene nada que reprochar y, si no tenéis cuidado, un día ya no queda nada entre vosotros.
No se reparten a medias y no son las mismas para todo el mundo. Se alternan entre los dos, y cada escalón aparece solo si el anterior está cubierto.
Así se explica por qué las conversaciones sobre el afecto no llevan a ninguna parte cuando la base cruje. No puedes pedir presencia a alguien que no se siente seguro, igual que no puedes pedir apertura a alguien que no se siente respetado. Se sube escalón a escalón, o no se sube.
El capítulo termina con la forma en que cada uno de vosotros recibe el amor. Uno lo percibe por la vista, así que las cosas hay que decirlas a la cara y demostrarlas. El otro lo percibe por el oído, y ahí el tono pesa más que el contenido, y estar receptivo significa estarlo siempre, no de vez en cuando. Recibís dos o tres gestos concretos para cada uno.
Además del número de compatibilidad, la interpretación mira los cuatro elementos, no en sentido literal, sino como comportamientos dentro de la relación.
Adónde vamos los dos y cuánto deseo estar aquí.
El tono con el que nos hablamos y la forma en que el otro siente que me importa.
La chispa que mantiene a raya el aburrimiento.
El hogar, la lealtad y todo lo que levantáis juntos.
Del día de nacimiento de cada uno salen uno, dos o tres elementos. No existe nadie que tenga los cuatro, lo que significa que cada uno llega a la relación con algo que no tiene.
Juntos, cubrís un número determinado de elementos. Por debajo de tres, la relación cruje y sentiréis exactamente dónde. Los cuatro significan profundidad y complementariedad: cada uno tiene algo que darle al otro y nadie se aburre.
El elemento que os falta como pareja es vuestra necesidad complementaria, y la interpretación no se queda en nombrarlo. Os dice en concreto con qué comportamientos lo traéis a casa, porque un elemento que falta no se compensa con buena voluntad, se compensa con hechos.
Cuando a la relación le falta agua, por ejemplo, le falta afecto, y los dos pueden tenerlo todo, casa, hijos, dinero, reconocimiento, sin decirse nada cálido desde hace años.
Los tests de compatibilidad de internet existen para darte un porcentaje y una opinión. Tenéis un 73% de afinidad, enhorabuena. Tenéis un 31%, pensáoslo bien.
Esta interpretación no funciona así, ni puede. No hay número que diga si dos personas deben o no deben estar juntas, porque esa decisión no es de los números, es vuestra.
Lo que hace la interpretación es otra cosa. Os muestra las energías con las que trabajáis vosotros dos, qué sostiene esta relación, dónde es vulnerable por su propia construcción y qué tiene que hacer cada uno de vosotros, en lo que le toca. El curso es claro en esto, y la interpretación respeta la regla: no basta con que solo uno de los dos ponga de su parte. En una relación en la que uno tira de todo y el otro mira, la balanza se inclina tanto que el desequilibrio se convierte en conflicto.
Por eso las orientaciones del final no son consejos genéricos de pareja. Están ligadas a vuestro número y escritas para cada uno por separado: qué haces tú y qué hace él o ella.
Al hacer el pedido hay dos preguntas opcionales. La primera: desde cuándo estáis juntos. Si respondéis, la interpretación incluye el capítulo “Dónde estáis ahora y qué viene”, con la etapa de la relación y la prueba que se acerca. Si no, el capítulo no se escribe, porque no se da nada por supuesto. La segunda: qué os preocupa ahora en la relación, en una frase, y la interpretación lo tiene en cuenta.
El análisis no se hace solo con números. También entran la edad de cada uno, el género y el periodo evolutivo de siete años en el que está cada uno de vosotros. Dos personas con exactamente los mismos números, una de veinticinco años y otra de cuarenta y cinco, no reciben la misma interpretación.
Pago único, 26 €. Recibes el formulario en la página de agradecimiento y por email.
El nombre y la fecha de nacimiento de los dos. Opcionalmente, desde cuándo estáis juntos, lo que abre un capítulo más, y qué os preocupa ahora.
Se calculan las vibraciones, el número de compatibilidad y los elementos, y después se escribe la interpretación a partir de los cursos de Romeo.
En formato PDF, pocos minutos después de enviar el formulario. Es vuestra, la releéis cuando queráis.
Se distingue de un vistazo de las demás interpretaciones. Terracota, no beige y violeta como la interpretación individual, ni verde salvia como el ADN Financiero.
Dos círculos que se entrelazan, y el número de vuestra relación está justo en la lente común, donde se superponen. En toda la serie, la zona común significa lo que se comparte.
Vuestros números frente a frente, con el número de la relación en el centro. Los elementos aparecen como símbolos, en tres estados: lo que tenéis los dos, lo que tiene solo uno, lo que os falta a los dos.
Si tenéis una compatibilidad con coma, el contorno de la lente se interrumpe. Es un dato del método, no una nota a pie de página, así que se ve desde la primera página.
Nada se transmite solo con el color, así que la interpretación se lee igual de bien impresa en blanco y negro.
La misma interpretación existe, traducida por completo, en rumano, inglés y español.
La fórmula no sabe si las dos personas son pareja, hermanos o socios. Muestra qué energía se crea entre dos vibraciones interiores puestas juntas.
Por eso muchos se hacen la interpretación primero con su pareja y luego con su hijo. Puede que en casa la compatibilidad con tu mujer sea sin coma y la de uno de tus hijos sea con coma, y eso explica de repente por qué con un hijo te entiendes de otra manera que con el otro.
Romeo insiste mucho en este punto cuando habla de las relaciones con coma entre padres e hijos, porque ahí un padre o una madre puede estar pisando la autoestima de su hijo durante años sin darse cuenta, y el hijo, con su comportamiento, pisa la del padre o la madre.
El texto está redactado para una pareja. Si lo utilizas para otro tipo de vínculo, los cálculos siguen siendo válidos, pero ten en cuenta que algunas referencias a la vida en pareja no serán aplicables.
El número de compatibilidad se calcula con el día de nacimiento de cada uno, es decir, con la vibración interior. Las fechas completas permiten contextualizar la interpretación según vuestras edades y etapas vitales. El destino no entra aquí ni puede entrar, porque el destino es estrictamente individual. Alguien puede cruzarse con tu camino, pero no puede ser compatible con tu destino.
No ofrezco transformaciones rápidas ni fórmulas mágicas. Creo espacios en los que las personas pueden encontrarse consigo mismas, sin presión y sin máscaras.
He trabajado con más de 15.000 personas en los últimos 15 años, en sesiones individuales, grupos y programas completos de numerología aplicada. Me he sentado frente a muchísimas parejas que llegaban convencidas de que su problema era único y se marchaban entendiendo que, en realidad, era típico de su número, con la solución incluida.
No soy un gurú. Te ofrezco un espejo en el que reconocerte. Para mí, la numerología es un lenguaje simbólico con el que puedes traducir lo que sientes pero nunca has sabido nombrar.
La Vida en Pareja está construida sobre mis cursos sobre las relaciones: La compatibilidad según la vibración interior, La compatibilidad según los cuatro elementos y Todo está entre NOSOTROS.
La interpretación no dice si estáis o no hechos el uno para el otro. Muestra qué tipo de relación tenéis y qué le pide a cada uno de vosotros.
Recibes el tipo de relación, su vulnerabilidad y las orientaciones. El trabajo lo hacéis vosotros, los dos, cada uno en lo que le toca.
Nada de “vais a aguantar”, nada de “os vais a separar”. Los números muestran energías, no sentencias.
La primera: seguir así. Puede ir muy bien. Muchas parejas discuten veinte años por lo mismo, se dicen que así es la vida en pareja y tienen razón a medias.
La segunda: descubrir, en los próximos minutos, qué tipo de relación tenéis vosotros dos. Qué la mantiene viva, qué la desgasta y qué tiene que hacer cada uno de vosotros en lo que le toca.
Cuesta 26 € y dos fechas de nacimiento.