"Quiero entender por qué siempre llego al mismo lugar, aunque tome decisiones diferentes."
Así me decía Elena, una de mis alumnas (el nombre ha sido cambiado).
Cambió de trabajos, cambió de ciudades, probó nuevas direcciones. Pero al final de cada ciclo se despertaba con la misma sensación: "Algo no está bien. Y el problema parezco ser yo."
¿Qué había hecho mal? ¿Por qué se repetía? ¿Y qué hacer ahora?
Seamos sinceros: en 2025 todavía existe una presión enorme por "triunfar" - un buen trabajo, una relación estable, una dirección clara. Y cuando no lo consigues, cuando te sientes bloqueado o perdido, terminas creyendo que el problema eres tú..
En su relación se sentía poco valorada, no escuchada, sola. Por mucho que diera, no recibía nada a cambio. Sentía que tiraba del carro ella sola. Todavía existen juicios (incluso internos) que te hacen quedarte en trabajos que te agotan, en relaciones que te alejan de ti, en caminos que no son los tuyos.
Elena se sentía agotada, confundida, sola. Por mucho que lo intentara, tenía la impresión de no llegar a ninguna parte. De tirar del carro ella sola. Y de que, en algún punto del camino, se había perdido a sí misma.
Postergó durante años el detenerse y mirar de verdad hacia dentro. Le costó. Porque eso significaba admitir que ya no sabía quién era ni qué quería realmente.